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Mujeres en Tecnología

Por Laura Ponasso. Estereotipos y mitos, dificultades para conciliar la vida familiar y laboral,discriminación, baja promoción de las oportunidades y escasos referentes femeninos son factores que hacen que pocas mujeres se interesen por el mundo de la tecnología, un sector de pleno empleo, en crecimiento y que requiere profesionales capacitados y diversidad para alentar la innovación. Las estadísticas disparan la alarma y los sectores público y privado, de la mano de ONGs, trabajan para garantizar su inclusión.

Rosa no fue ascendida porque “no lo necesitaba”, ya que su marido percibía un buen salario. Lucía no fue contratada porque no había más mujeres en la compañía. Tras aprobar un examen, Claudia fue ignorada por un profesor que felicitó solo a los varones. Luciana debió soportar que, en reitera-das reuniones, los participantes no se dirigieran a ella sino a uno de sus socios, aun cuando era la CEO de la compañía.Situaciones como estas viven algunas mujeres en la industria tecnológica. Pero no todas: Claudia y María Laura afirman nunca haberse sentido discriminadas ni cuestionadas laboralmente por su género. ¿Cuál es la particularidad de este sector? Es un mundo repleto de estereotipos y códigos masculinos, en el que muchas empresas trabajan para promoverla diversidad, y que, paradójicamente, fue impulsado inicial-mente por mujeres.Una de las pioneras fue la matemática británica Ada Love-lace (1815-1852), considerada la primera persona en definir un lenguaje de programación de carácter general y, por lo tanto, la primera programadora de la historia. Tras la Primera Guerra Mundial, muchas mujeres se convirtieron en decodificadoras y una de las más conocidas fue Joan Clarke,quien se especializó en el criptoanálisis y ayudó a descifrar el código Enigma. Años más tarde, Grace Hopper inventó uno de los primeros lenguajes de programación modernos, llama-do COBOL, que revolucionó el negocio de la computación.En Argentina, en la década de 1970, el 75% de los estudian-tes de la carrera de Computador Científico en la Universidad de Buenos Aires correspondía a mujeres. Esta cifra descen-dió y hoy las mujeres representan solo el 11% en la licencia-tura en Ciencias de la Computación de la misma universidad.Según el reporte anual de la Comisión de Género y Tecnología del Plan 111 Mil, sobre la base de datos del Ministerio de Edu-cación de la Nación, la proporción de estudiantes mujeres de ladisciplinas STEM (por sus siglas en inglés, Ciencia, Tecnología,Ingeniería y Matemáticas) fue de 16,4% en 2016, mientras que en 2010 había alcanzado el 19,5%. Asimismo, observa que se replica una distribución similar por género entre la cantidad de egresados/as de estas disciplinas, si bien la proporción de mujeres en este caso es levemente superior a la que se registra entre los indicadores de estudiantes. Entre 2010 y 2016, la representación de mujeres en el total de egresados/as de estas carreras cayó de 22% a 17,4%. Y detalla que existe una menor presencia de mujeres en las carreras de electrónica, telecomunicaciones,computación, informática, sistemas, tecnología y ciencias apli-cadas, estadísticas y matemáticas.

Por otra parte, de acuerdo con la investigación “Mujeres programadoras”, presentada por la organización Chicas en Tecnología, entre 2010-2015, se registraron 102.800 nuevas inscripciones en carreras relacionadas con programación: entre 2010 y 2014, se inscribió una mujer cada cinco varones, y en 2015, una de cada seis.“Esta distribución por género en el mundo educativo tienes u correlato en el ámbito laboral, ya que la presencia de mujeres en el sector tecnológico ronda entre el 15% y el 20%, según los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares publicados por el INDEC”, remarca Analía Avella, coordinadora de la Mesa de Género del Plan 11 Mil y aclara que incluye a todas las mujeres que se desempeñan en el sector, cualquiera sea su actividad o profesión.Según la Comunidad Argentina de Sistemas, solo el 6% delos trabajadores en esta área son mujeres.A nivel mundial, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el organismo especializado de las Naciones Unidas para las Tecnologías de la Información y la Comunicación, afirma que el 6% de los diseñadores de aplicaciones son mujeres y menos del 6%, diseñadoras de software . Y de acuerdo con el Keil Institute, hay sólo 15 mujeres cada 100 varones trabajando en alta tecnología en Argentina. Sin embargo, explica que la situación cambia en países como Japón, en donde la proporción de mujeres empleadas en empresas de alta tecnología, sobre el total de la población económicamente activa, es incluso mayor que la de los varones

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